[I] 38 cosas que extraño de Caracas ~

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Foto tomada desde las Torres del Silencio

1. El sonido de las guacamayas al atardecer.
2. El color del cielo.
3. Saludar al señor del kiosko de la esquina.
4. Saludar al señor Pippo de la Peluquería Pippo en La Florida.
5. El café del St. Tropez.
6. El color del Ávila en las mañanas.
7. Tomar chocolate caliente en la Plaza Bolívar.
8. Los recitales de poesía.
9. El taller de Rafael Castillo Zapata todos los martes.
10. Caminar por el centro.
11. Caminar por Altamira.
12. Sentarme a leer en la Librería Lugar Común.
13. Sentarme a leer en el Centro Plaza.
14. Merendar con Marisela una vez a la semana.
15. Visitar a Jacqueline y tomar Toddy.
16. Los jamming poéticos en el Ateneo.
17. Que Enza llegue de sorpresa.
18. La risa de Graciela.
19. Los jardines de la UCV.
20. Los consejos de Ricardo.
21. Las empanadas de queso.
22. Las historias de la gente en el metro.
23. Los mojitos del Eje del Buen Vivir.
24. La sonrisa de Vanessa en Kalathos.
25. La cruz del Ávila encendida.
26. La cerveza Polar.
27. Las pijamadas con Alejandra y Andrea.
28. Los conciertos de Famasloop.
29. Que me confundan con Kira.
30. Las visitas de los amigos todas las semanas.
31. Tomarme fotos con Eleonora.
32. Hablar con María Gabriela en los eventos literarios.
33. Tomar cocada en Chacaíto.
34. Visitar a Merlín en Kalathos.
35. Las selfies con Marianella y Mirco.
36. Las visitas de Jesús.
37. La Cota Mil los domingos.
38. Visitar a Nicolás y a Lilian en el ICREA.

Un poema, una foto y una canción

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Fotografía tomada por mí en Chacao

El que con plomo viene, con plomo se va
FAMASLOOP

Caracas, sé que encontraré mi nombre en tu falta

Caracas es una mujer con el pecho lleno de balas. Me siento extranjera al lado de tanto plomo. Nos observa el mito del volcán dormido y se burla de nosotros por incapaces. La ciudad de los padres y de los abuelos. La Caracas entre los dientes que no queremos soltar. La del torrente sanguíneo congestionado. La ciudad a la que le temo. Esa, la de comunidades en forma de avalancha pero que presume ser comuna, la de las arterias tapadas. Caracas, oxigeno sin tanque y sala de emergencia de todos los días. La de la morgue. La de los hierros. La que no quiero ser cuando me vaya y que no quiero que me sea. Caracas, la única mujer que te obliga a quererla mientras te apunta en la cien.