Suena Caracas

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Emma McNally 
Caracas, nombre propio
ápice de lodo

seis punto siete de último temblor

Ciudad-país de ritos mortuorios
ritos que alcanzan todas las esquinas
Aplauso hacia sí misma adentro
tu soledad de calle adentro
tu última nación

Suena hijo en hospital
Suena dedo rozando basura
Suena grito/callejón de sangre
Suena estómago vacío
Suena llanto de padre asesinado
Suena ¡boom! disparo en cara
Suena ¡boom! disparo en tórax
Suena hospital lleno de niños
llorando suelo lleno de niños
llorando morgue llena de madres
Suena ¡boom! amigos muertos amigos
con el pecho lleno de metales
Suena la tarima la mentira
de una máscara-canción

Caracas, rugido de leones
que no llegan a otros mundos
ciudad-orgullo de creerse todo
sin pronunciarse de verdad
sin creerse de verdad
sin decir en voz alta lo que somos porque no
lo aguantamos

Ciudad que suena
y grita fuerte hacia un público
tieso que no aplaude

Somos Caracas
y aquí hacemos una fiesta
para tapar el sonido de los muertos.

De antologías y nombres

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Una de las cosas más fascinantes de revisar antologías del siglo pasado, es darse cuenta de todos los nombres que no reconoces, nombres que tampoco están en otras antologías, o en las bases de datos que siempre se frecuentan. Nombres que aparecen en una sola antología y sólo difundieron sus poemas en periódicos en los años 70’s. Nombres que no volvieron a publicarse. Nombres que nunca tuvieron libros. Nombres con un libro que no se consigue. En algunos casos, cuando los poemas son tan fascinantes, anoto todos los datos con los que cuento y me prometo seguir buscando. Me obsesiono con su historia, con su trabajo, con su devenir. Me pregunto si están vivos, si siguieron escribiendo, y así voy. Rescato nombres y los alojo en mi memoria para luego seguir buscando.

Caracas, sé que encontraré mi nombre en tu falta – de Oriette D’ Angelo

Oriette D’Angelo (Caracas, 1990). Estudió Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Editora y fundadora de la plataforma literaria http://www.digopalabratxt.com. Autora del poemario Cardiopatías (Monte Ávila Editores, 2016; Premio para Obras de Autores Inéditos, 2014). En 2015 obtuvo el segundo lugar en el I Concurso de Crónicas de la Fundación Seguros Caracas con su crónica Observar desde la quietud y en 2016 el tercer lugar en el Concurso Iberoamericano de Poesía “Letras de Libertad” de Un Mundo Sin Mordaza. Sus poemas aparecen en diversas antologías publicadas en Venezuela, Argentina, México y Ecuador. 

Caracas, sé que encontraré
mi nombre en tu falta


El que con plomo viene, con plomo se va.
FAMASLOOP

Caracas es una mujer con el pecho lleno de balas. Soy extranjera junto a tanto plomo. Nos observa el mito del volcán dormido, se burla de nosotros por incapaces. La ciudad de los padres y de los abuelos…

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Probablemente

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Flora Borsi

 Mientras lees este poema
 alguien
está siendo asesinado
 alguien
probablemente mujer
 está siendo grabada sin su consentimiento
 alguien
probablemente tú
 está siendo acosado
 alguien recibe un insulto
         una crítica
           una ofensa
 y nadie está haciendo nada
 probablemente alguien esté gritando

pidiendo ayuda

 pero tú estás leyendo este poema
cuando he terminado de escribirlo

 probablemente tanto tú como yo
 seamos vulnerables al ataque

 en          este          preciso          momento

 un hombre dice que las mujeres no saben escribir
 un hombre dice que las mujeres no saben cocinar
 un hombre insulta
        soborna
           retuerce
 un hombre silencia
una mujer aguanta

 cada 40 segundos alguien se suicida
 y aquí ya vamos por el segundo 40
 es probable que al terminar este poema
 ya hayan muerto dos personas
 (a manos de sí mismas)
 pero no vamos a ponernos románticos
 no vamos a hablar del suicidio
 porque hay gente que lo estudia
 que se llena las manos de sangre por nosotros
 no vamos no
 a criticar a los muertos
 a pensar que podíamos salvarlos
 mientras la depresión la padecen todos
 todos tenemos derecho a morirnos
 y si por algunos hombres fuera
 nosotras no tendríamos derecho a escribir
 dirían que este poema ya lleva 120 segundos
 y que tres personas han muerto
 por nuestra culpa.

Un poema de Blanca Varela / Un poema y un collage propio ~

original
OD

Primer baile

V

Hay un lugar lejos de toda ciudad. No hay un cielo sino varios, superpuestos, espejeantes, horribles.
¿Qué significará el amanecer para quien no conoce sino la noche y el sueño que sucede al sueño?
Despegar los párpados significa morir, desprenderse de una estrella. El ritual es breve, la entrega absoluta. Se grita con los ojos cerrados, empapado de sudor o crujiendo de frío: te amo porque tu latido ocasiona catástrofes, huracanes, guerras.
Te amo porque te bañas en un inmenso vacío y te alimentas de tinieblas. Nado en tus redondas pupilas ciegas como en un estanque infernal. Tus propiedades no tienen número y abundan las especies innominadas, estériles pero eternas.
Te amo porque eres una ficción malvada y saludable. Si cesaras se extinguiría mi existencia de inmediato. Te podría hacer desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Pero, luego, ¿cuál sería el castigo?

Blanca Varela

***

¿Qué significa explotar desde la niebla? ¿Qué significa repartir pedazos de aire entre las bocas dormidas? Volar, volar desde lo hondo. Vuelas. Domesticas el eco de quien se queda callado. Allá, bajo el fino silencio de los párpados, bajo el mar, bajo las pestañas que tocan el cielo y son palabra en horizonte. Vuelas, y te conviertes en vibración de garganta, en la voz quebradiza del que huye creyendo que vuelve. Vuelas y caes, y así la tormenta pronunciando un nombre.

Sobre Yani Conte, MySpace y el 5 de septiembre

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Portada de su disco

Conocí a Yani Conte a través de MySpace. Lo recuerdo porque su foto de perfil era una donde aparecía con cabello largo, lentes de sol y una guitarra, hoy pixelada. Lo recuerdo porque tenía 16 años y la memoria de una adolescente que siempre buscaba nueva música. Él siempre colocaba buenas canciones en su playlist —característica que más extraño de esta red social— y que yo siempre terminaba por googlear para descargar. Compartimos interacciones tímidas y uno que otro emoticón en alguna foto. MySpace era ese lugar de Yani Conte. También fue el lugar donde interactué con mi segundo amor adolescente y el lugar donde conocí a mi segundo novio. MySpace de la primera red social de Camilo. MySpace de los bulletins amenazantes enviados luego de largas peleas por MSN. MySpace de la red social donde no estaban los padres. MySpace y la vida secreta de todos encerrada en la pantalla.

MySpace también fue el lugar por donde me enteré que habían asesinado a Yani. Fue tarde, en diciembre de 2009, que decidí ver qué había pasado con él. Recordé su foto. Recordé sus canciones y su buena música. Muerto. Asesinado a puñaladas por gente que era como él, pero que no buscaba lo mismo. Y me dolió, me dolió como ninguna otra muerte de alguien que no conocía en persona me había dolido nunca. Recuerdo googlear su nombre —ya no eran canciones—, leer la noticia, imprimir los artículos y almacenar los links. Yani Conte ahora era un alma pidiendo justicia. Ya no había interacciones tímidas y emoticones en fotos. Ahora era yo googleando y tratando de entender. La única conectada. La de la hora continua y el poema a cuestas. La de otra red social que ahora recordaba MySpace con el contacto muerto. La de la nostalgia y la incertidumbre en la espalda. La que hoy escucha la música póstuma, lee la historia y escribe el poema. La que no fue asesinada, pero casi. 

Puño cerrado que no se comprende ~

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© Januz Miralles

Tengo un nombre que me pesa
la tradición del apellido del abuelo
y de la casa
siempre de la casa.

Vuelvo a esta niñez
como quien vuelve a un puño cerrado
que no se comprende.

Vuelvo a la madre que no tiene tiempo
pero que siempre trae algo

al piano que nadie toca
porque sus manos están muertas
y con ella mi ternura.

Vuelvo a esta casa
sacrifico un paraíso.

Vuelvo yo
regreso siempre
la infancia no.

Nunca.

De Empieza la hendidura (Inédito)