Asuntos (II)

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College St. / Iowa City
  1. Domingo de ruidos que no fueron suficientes.
  2. Ya no quiero más invierno de –25 pero tampoco piel sudada de 25.
  3. Domingo de cerrar cosas que solo se cierran los domingos porque viene la luna nueva y uno tiene que enderezarse.
  4. Celebrar el poder decir que no.
  5. ¿Habrá finalmente un libro?
  6. Vuelvo a hablar con alguien a quien sigo extrañando.
  7. Suena The Cure.
  8. Siempre suena The Cure.
  9. El estómago no ruge igual. Me confundió el sonido del viento golpeando mi cara. Me dejé confundir por el viento. 
  10. Me regalaron apenas un susurro.
  11. Vuelvo al libro del hombre que le dio una ciudad a una mujer que le pidió una casa.
  12. El dolor ya no es divertido este dolor ya no es divertido pero mi pecho se contrae y solo pienso en dormir.
  13. El e-mail del 7 de septiembre nunca se respondió.
  14. Imagino poder volver a septiembre. ¿Qué haría diferente? ¿Miraría de nuevo por esa rendija?
  15. Cuelgo papeles amarillos en la pared para recordarme que soy impresionante y que no debo rogar por ladridos ajenos. También lo digo en un poema. Insistiré hasta que lo entienda.
  16. Leo a Borís Pasternak amando a Marina Tsvietáieva y a Marina Tsvietáieva amando a Rainer Maria Rilke y a Rainer Maria Rilke amando a Rainer Maria Rilke.
  17. Suena “The 13th” y pienso que The Cure es la banda más grande del universo. 
  18. Digo la palabra “universo” y pienso en Luis Muñoz.
  19. Pienso en todos los poemas que tengo que dicen la palabra “universo”.
  20. Nunca vimos Suspiria. 
  21. Nunca vimos.
  22. Nunca lo sabremos.
  23. ¿Cierto?

Fragmentos de un rugido – #23E

Venezuela Political Crisis
AP Foto/Fernando Llano

He escrito pocas notas sobre la situación política de Venezuela. Hablo de escribir notas largas y dolorosas. En poemas se me da un tanto mejor: puedo escudarme en la partición de versos o en el filo de algún verbo bien conjugado. Esto, aquí, es otra cosa.

*

Primero, precisiones

Ayer, 23 de enero de 2019, el diputado venezolano Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, quien llegó a su cargo con el respaldo de las elecciones parlamentarias del 2015, acudió a las calles de Caracas para juramentarse ante la Constitución como Presidente Encargado de Venezuela. El análisis político se lo dejo a los expertos, pero sólo quiero precisar lo que esto significa más allá de lo simbólico: los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución venezolana, máximo texto legal en el país, establecen que, en caso de ausencia absoluta del jefe de Estado, corresponde al presidente del Poder Legislativo ocupar de forma temporal el Poder Ejecutivo y convocar nuevas elecciones. Se preguntarán por qué se habla de ausencia cuando Nicolás Maduro está allí, sudando visible en los predios de un balcón que ya no tiene pueblo.

El 20 de mayo de 2018, Maduro «ganó» las elecciones presidenciales luego de una larga y agotadora campaña contra sí mismo. Podemos hablar, entonces, de un proceso electoral-monólogo donde Maduro debatió solo con el espejo de un baño en Miraflores. La convocatoria nació y murió siendo ilégitima por no contar con las transparencias necesarias para que se configurara de otro modo: no cumplimiento de los plazos, violación de procedimientos electorales, falsificación de votos con denuncias comprobables y comprobadas, etc. De nuevo: este análisis se lo dejo a los expertos.

*

Ahora, lo que duele

El propósito de este texto, mi texto, es emocional. Emocional porque ahora estoy cansada y he dormido solo cuatro horas, pendiente de noticias sobre la avalancha política del país. Emocional porque tengo 20 años marchando en contra el gobierno. Emocional porque la vida en chavismo es la única que conozco, porque aprendí primero a oponerme a Hugo Chávez y luego a dividir por dos cifras. Emocional porque escribo esto con un pasaporte a punto de vencerse.

También porque hay gente dispuesta a negar tu hambre porque su país en algún momento tuvo hambre, entonces niegan la tuya con el respaldo de que ellos sintieron otra y saben mejor de lo que hablan. Los imagino tecleando sus verdades progresistas y desinformadas, siempre asomados desde una moral que asumen políticamente superior, encorvados frente a una pantalla desde donde conocen y mastican todas las carencias del mundo. 

*

Mi país, Venezuela, está cansado. Despierta cansado todos los días y con el hambre en las costillas, entregándose a una rutina que los acerca a la muerte. Desde hace un par de años, el gobierno chavista logró enflaquecer al pueblo y acostumbrarlo a recibir huesos para chupar. Ya perdí la cuenta de los amigos que han muerto baleados por militares o producto de la violencia criminal desbordada. Todos ante la mirada de un dictador que se jacta de haber comido carne jugosa en Turquía. Mi país, cansado y adolorido, despertó ayer con otra luz apoyándose en sus espaldas. Cientos de personas marcharon para escuchar a Juan Guaidó juramentarse como Presidente —mayúsculas, como la legitimidad de este acto, hasta el cansancio, por favor—. Allí, ante su figura, los gritos empezaron a ser diferentes. 

Y aquí es cuando empiezo a llorar de nuevo.

*

Vi el video del acto de juramentación encerrada en la biblioteca de la Universidad de Iowa. Sobre la mesa tenía Arena negra de Juan Carlos Méndez Guédez. «El sol que te despide es el sol que te incendia los ojos al volver» es mi frase favorita, una frase que almacené en mi memoria la primera vez que leí la novela en el año 2013. En mi cuerpo, el cansancio de arrastrarme constantemente como ciudadana de un país que no me reconoce. Ante mis ojos, un video que me daba luz. Nunca había llorado tanto luego de presenciar un acto político. Nunca había sentido tanto vértigo en el estómago. Mi experiencia más cercana fue cuando murió Chávez en el 2013 y pensamos que quizá ahora sí había llegado nuestro momento.

*

Sé que todos los venezolanos que han padecido las crueldades del gobierno chavista lloraron desde cada uno de los rincones del mundo en los que estaban. Sé que cada uno de nosotros rugió con los gritos que acompañaron a Juan Guaidó al momento de su juramentación, gritos que esta vez fueron más fuertes que nuestros estómagos vacíos. Esta vez, el hambre tenía otra forma. Podíamos ver otra cosa, otro rostro. Una luz que incendiaba diferente.

Me aferro al vértigo como única certeza, ese vértigo que se tambalea en mi estómago y me hace temblar ante lo desconocido, ante un territorio que todavía no he explorado porque nunca he sido parte de un gobierno. Sentirnos parte de algo, de esto, así sea desde la incertidumbre y el miedo por todo lo que toca enfrentar, es un tipo de temblor que nadie, ni con todo el peso de las balas ni de los tanques de guerra, nos podrá quitar. 

Top #10 de mis canciones favoritas ~

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Hace un par de meses conversaba con un amigo acerca de nuestras canciones favoritas y también sobre la importancia de hacer listas que resuman cuales son esas canciones que para un momento respectivo consideramos importantes. Él me mostró una lista de sus diez discos favoritos y yo le mostré la única lista de canciones que he hecho en mi vida. En ese momento, se nos ocurrió hacer una lista para hablar, quizá, de cuáles son esas canciones que hoy consideramos importantes, así que aquí va la mía.

Las canciones de esta lista han sido importantes para mí por algún motivo. Muchas de ellas están relacionadas con mi familia, con amigos importantes y/o con mi infancia. En cada una de ellas trataré de explicar brevement por qué. 

1. This Train is My Life de Marillion

Escucho a Marillion desde que estaba en el vientre de mi madre, y esto no es una exageración. Ella siempre me ha contado cómo me ponía sus discos cuando estaba embarazada, así que crecí escuchándolos y no puedo evitar pensar en ellos sin recordarla ella o recordar a mi tío, que es quien me hizo escuchar sus discos completos y me hablaba de lo mucho que le gustaba Fish, su primer vocalista. Esta canción es de su disco “Happiness Is the Road” (2008). Yo tenía 18 años cuando lo lanzaron y esta canción representó toda mi transición de la vida del colegio hacia la vida universitaria. Esta es la canción original, pero dejo esta versión en vivo que es realmente maravillosa:

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2. Pictures of You de The Cure

Nunca me canso de escuchar esta canción. La tengo como ringtone de llamadas en mi teléfono y como epígrafe de un libro. La letra también me hace recordar a alguien importante [C., por supuesto], la misma persona de la que hablo en las canciones #6 y #7. No fue difícil escoger esta canción como segunda favorita, aunque me gustan tantas de The Cure que veo necesario mencionarlas también:

2.1. To Wish Imposible Things
2.2. Jupiter Crash
2.3. A Letter To Elise
2.4. Maybe Someday

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3. Message in the Bottle de The Police

También crecí escuchando esta canción. Cuando tenía 12 años vivía frente al mar, así que el mar y las calles de Lechería eran todo lo que podía ver cada vez que me asomaba. Recuerdo haber pasado horas esperando que en la radio sonara esta canción. Más adelante, en un taller literario que hice en 2015, nos pidieron escribir un poema sobre nuestro patio, sobre cómo nuestro lugar de juegos había afectado nuestra infancia. Yo nunca tuve un patio, pero sí tenía el mar, así que escribí un poema que también le rinde homenaje a esta canción. 

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4. Como un burro amarrado a la puerta del baile de El Último de la Fila

Esta canción también me recuerda a mi madre. Ella solía ponerla cuando yo era muy pequeña y recuerdo bailarla con ella muchas veces. Fue la primera canción que escuché de Manolo García, que también es importante para mí. Hay tantas, pero tantas canciones de EUDLF y de Manolo García que me gustan, pero toda afición tiene un origen, y este es mi origen. En esta canción están encerrados mis viajes a la playa, la risa de mi madre, las calles de Venezuela, y los kioskos y las panaderías que siempre la ponían en la radio. 

Hasta ahora la selección ha sido fácil porque sé de inmediato que estas son mis cuatro canciones favoritas, creo que el asunto se complica al escoger las seis restantes. 

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5. Fantastic Place de Marillion

Bueno, tengo que repetir a Marillion. “Marbles”, el disco donde está esta canción fue el primer disco que escuché sola. En esta ocasión, fui yo quien se lo mostró a mi tío. Todo el disco representó algo importante durante mi adolescencia, pero esta canción en especial es muy mágica. Puedo escucharla muchas veces y siempre se va a sentir como la primera vez que la escuché [que fue encerrada en el baño de mi casa, por cierto]. Me gusta tanto que hice un grafiti con parte de la letra. Es una canción que además representa una relación importante que tuve a mis 16 años. Ah, y el grafiti lo hice en una plaza frente a la casa de esa persona importante. Sí, me gustaba mucho hacer grafitis o hacer regalos poco usuales.

Como nota al pie, sé que algún día me tatuaré esta frase en alguna parte del cuerpo.

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6. My Selene de Sonata Arctica

También tengo un poema que habla sobre esta canción. También me hace recordar a alguien importante [sí, la misma persona de #2 y #7]. También habla de la luna y de mi historia mitológica favorita: Selene y Endimion. De todas las canciones que he escuchado sobre la luna, esta es sin duda mi favorita. 

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7. Untouchable, Part 1 de Anathema

Anathema es una de mis bandas favoritas. Los escucho con devoción, con una devoción con la que no escucho a otras bandas [quizá a Marillion, claro]. También los escuché por primera vez cuando tenía 15 años, pero esta canción es de un disco que lanzaron en el 2012, cuando todavía estaba en Caracas y ya comenzaba a extrañar a un amigo importante con el que ya no hablaba [el mismo de #2 y #6], así que esta canción representa para mí ese momento de quiebre. Pude verlos en vivo en el 2017 y pude cantar y llorar esta canción. Me interesa, también, cómo ha evolucionado el sonido de Anathema, quienes empezaron tocando doom metal y luego se fueron por el camino del rock atmosférico y del rock progresivo. 

Anathema es tan importante para mí como The Cure, así que:

7.1. Dreaming Light
7.2. Electricity
7.3. Forgotten Hopes
7.4. Are You There?

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7. ’74-’75 de The Connells

Tengo una afición particular por las cosas que suceden durante la adolescencia y en los colegios. Me gustan mucho las películas y series ambientadas allí y siempre, siempre vuelvo a mis recuerdos de esa época para escribir. Me interesa el paso del tiempo y la memoria, por eso cuando vi el video de esta canción y le presté atención a su letra, quedé enganchada tanto con el video como con la banda. Siempre he pensado que The Connells es el secreto mejor guardado del rock alternativo estadounidense. 

9. 20 de abril de Celtas Cortos

Cuando pienso en esta canción, pienso de nuevo en la importancia que tienen los recuerdos, en la nostalgia que dan las cosas que fueron y las que no fueron. Esta canción es una carta y, aunque se vea muy cliché, siempre la escucho religiosamente cada 20 de abril cuando por lo general tengo que caminar hacia algún sitio. Creo que tenía 15 años cuando la escuché por primera vez y me gusta mucho la melancolía de su letra. También me gustan las canciones que parecen estar basadas en historias reales. 

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10. This Must be the Place de Talking Heads

Esta canción es un himno para mí. También tengo un poema que usa su título e incorpora parte de la letra [sí, me gusta hacer eso, no sé bien por qué]. Confieso que escuché por primera vez esta canción gracias a una película que lleva su título [sí, llego tarde a las cosas importantes]. Confieso también que me enamoré perdidamente de David Byrne y de la actuación de Sean Penn, que creo es una de sus mejores. 

Comparto el video que salió en la película porque es maravilloso.

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Menciones especiales

Halo de Bloc Party
An End Has A Start de Editors
There Is A Light That Never Goes Out de The Smiths
The Killing Moon de Echo & The Bunnymen [Obviamente :)]

Cuando divago y pregunto ~

La infancia es una gracia que me fue desprendida. Aquello que se viene me devuelve persona con brío de reír. Ya no tengo memoria para el nombre del árbol y semilla tallada. Ni de aquel que resiste con caballos en las palmas y tiene a cada lado una rienda tejida. Lo cierto más oscuro, cuando divago y pregunto, háblame de aquello, de las cosas sucedidas, cuando antes: la rudeza de sentarnos en las sillas de madera. 

—Yolanda Pantin
«Casa o lobo» (1981)

 

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Extractos de un diario ~

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Iowa City / Noviembre, 2018

Martes, 4 de septiembre de 2018

Resentir haberme venido lejos. Resentir recordarlo todo con canciones. Resentir «This is a lie» de The Cure porque me siento en la filmación de una película de Xavier Dolan que narra mi encuentro con una persona importante. Resentir a la gente que detesto y que ahora está en el país de esa persona importante. Pensar que se miran de reojo en el metro y que de repente se enamoran. Resentir los poemas publicados en mi blog. Resentir mi primer libro por ingenuo. Resentir el cierre de MSN Messenger. Resentir el spam de los correos, a la gente que intenta hackearme. Resentir el llanto de todos los meses. Resentir la escritura del diario. Resentir tener que dejarlo todo aquí. Hablando sola, como siempre.

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Domingo, 14 de octubre de 2018

Le mando un mensaje a Elisa y le digo que los gin tonics que nos bebimos anoche hacen que quiera pasar todo el día acostada en mi cama. Me desperté pensando que ayer dije muchas incoherencias. Entonces pienso en que debo pedir perdón por las cosas que dije (¿qué hay de las que no dije?). Veo Donnie Darko. Llego a ella gracias a una entrada en Wikipedia sobre Echo and The Bunnymen. La película abre con «The Killing Moon» y qué canción tan poderosa. Me gusta todo lo que evoque a la ternura, aunque a veces opte por lo cruel. Me angustia sentirme así de infinita, sin descanso, porque llego a mi casa y sigo dando vueltas, mi mente sigue girando y parezco no tener dirección. Me asusta verme así, feliz. Yo soy mi propio punto de quiebre.

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Jueves, 15 de noviembre de 2018

Aprender a desprenderme. Irme de los sitios donde no sé es convocado. Desaparecer. No insistir. Dejar de tener miedo. No depender jamás del ánimo de los otros. Concentrarme. Enamorarme del trabajo de nuevo. Retirarme de lo público para no contaminarme. Seguir creyéndome especial, al menos para mí misma. Seguir creyendo en las energías que se desbordan. Seguir creyendo en las canciones que son himnos, en el dolor de estómago que quema. Siempre. Por siempre. Hasta el infinito.

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Martes, 28 de noviembre de 2018

Leo a Anne Sexton. Esta vez sí entiendo sus poemas sobre la masturbación. Escribo sobre el tema. Escucho «Here Comes the Rain» de The Exploiding Boy. Caminando entre la nieve siento que estoy en mi propia película. Escribo sobre el tema. No puedo hablar sobre ciertas cosas y decido que deben quedarse atascadas en mi garganta. No escribo sobre el tema. Así me castigo. 

Asuntos (I)

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Governor St. / Iowa City 
  1. Mi casa amaneció con un beep que avisa que se agotó la batería del detector de humo.
  2. De nuevo me dio tristeza leer la palabra nunca en esas cartas viejas que sigo conservando.
  3. Otra vez 30 de octubre. Otra vez 10 de noviembre. Renacer.
  4. Conté de nuevo la historia que me destrozó. Me escucharon.
  5. Ya no hay duraznos en Iowa City, pero quedan berenjenas.
  6. He vuelto a escribirlo todo compulsivamente a rozar mis dedos contra un lápiz a dejar la piel en los cuadernos de nuevo compulsivamente.
  7. Descubrí la grandeza del temblor.
  8. Leí un poema sobre el orgasmo femenino en una fiesta. Creo que nadie lo entendió.
  9. Han sonado siete beeps desde que empecé a escribir esto.
  10. Ese ardor. Otra vez el ardor.
  11. Celebro la risa la poesía de Elisa las manos de Lola su conejitud su grandeza los cuentos la vida de Javier los ojos inmensos de Laura cuando está feliz cuando está triste el gesto impredecible el misterio de Gabriel el tic de Sebastián cuando algo no le gusta pero luego se ríe la responsabilidad la gracia de Miguel la sinceridad la crueldad tierna de José.
  12. Pienso de nuevo en lo que no puedo salvar y a veces no puedo dormir.
  13. De nuevo la obsesión por lo rojo.
  14. Aquí no suena el mar chocando contra las piedras tampoco guacayamas al caer la tarde aquí no el tráfico las bocinas de los carros aquí las hojas del otoño cayendo los cuervos aquí la gente que ríe la fiesta aquí la paz aquí lo absoluto.

Portazo ~

MoonFlow
Collage propio

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Si tu vida era sobre golpes y portazos y ruido y música e infancia y rostros que están por desaparecer y el sonido del motor de una lancha y el quiebre de las espinas de un erizo y la cadencia del paso de una lengua por el cuerpo y el estruendo de una patada en el estómago por algo que no hiciste  y si tu vida era el hueso que mostrabas y las canciones de Helloween y Lacuna Coil y Men at Work y Lifehouse y Oasis y Rise Against y Alkaline Trio y Manolo García –siempre Manolo García siempre Manolo– y si tu vida era Keaton Henson cuando Domingo murió y sonaba Clan of Xymox cuando Camilo se fue y si ya no te rompes fácilmente con canciones y tienes un gato y estás lejos y escuchas cosas que te hacen feliz y vas a terapia y el golpe es un eco que ya no te toca y está lejos y muy lejos y bien lejos y ya no te toca     

¿por qué                                                     todavía                                               no te quieres?

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De A través del ruido (inédito)